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Con todo cariño a mis amigas:
mi vida no sería lo mismo sin vosotras.

PRÓLOGO

¿Y a quién no le interesan las relaciones personales? En puridad, debería ser un área estratégica en la vida de una persona y además a todos los niveles: pareja, familia, amigos, negocios, ventas… Porque no nos engañemos: las relaciones personales marcan la diferencia en nuestros resultados vitales. Desgraciadamente, soy de los que no tuvo en el colegio, ni en el Instituto, ni en la Universidad, la asignatura “domina y gestiona inteligentemente las relaciones personales”: una asignatura que sin duda me habría cambiado la vida a mí y también a otros muchos. Pero las que tuve fueron en gran medida completamente inútiles para una existencia plena.

Así que aquí aparece Ana Belén Mena. Una mujer que si no existiera, habría que crearla, llegada para llenar ese increíble hueco que existe en nuestra manera de deambular en nuestro camino. Y puedo decir sin temor a equivocarme que es la persona adecuada para exponernos, ilustrarnos y lo que es más importante aún: darnos las pautas prácticas para que podamos conocer y sobre todo mejorar ese factor crucial cotidiano que marca a fuego la calidad de cada día.

Tuve el privilegio de conocer a Ana Belén Mena en un curso de coaching donde yo era el profesor y ella la alumna. Hoy los papeles son inversos, pues después de muchos años de relación y amistad, soy un ferviente admirador de su manera de hacer, de mirar, de aprender y de crecer. Porque lo que te vas a encontrar en esta pequeña joya eminentemente práctica (algo que se echa bastante de menos en la literatura sobre desarrollo de las personas) es básicamente el reflejo de lo que ha hecho ella durante años para dominar tan genuina y difícil ciencia, que sabe transformar en arte. Esta obra es Ana Belén Mena en esencia. Leerla es conocerla, entender el enorme trabajo personal que presupongo le ha debido suponer para que haya llegado a practicar lo que expone en el libro, y me consta que así es (como dirían los anglosajones, es una persona que walk the talk = hace lo que dice).

Así que le doy unas enormes gracias, primero por permitirme el privilegio de prologar su libro, y segundo y más importante, por haber consagrado su vida a ser de utilidad a los demás desde el ejemplo y a querer compartir su conocimiento y sabiduría con otros. Eso se llama generosidad. Ana Belén Mena es excepcional en muchos sentidos, y a través de estas letras podrás descubrir importantes ideas que te pueden cambiar la vida, porque la inteligencia vital se basa en la aplicación de pequeñas cosas diarias que lo cambian todo, y este libro es un maravilloso manual para que esto suceda.

Solo me queda desearte que honres tus relaciones personales. Antes, si no obteníamos resultados podíamos encontrar muchas excusas basadas en no saber como hacerlo. Después de este libro, eso ya no sucederá.

Josepe García
Director del www.institutoimpact.com,
empresario, coach, conferenciante y escritor

LAS RELACIONES EN GENERAL

En el fondo son las relaciones con las personas lo que da sentido a la vida.

Karl Wilhelm Von Humbold

No estás solo. O, bueno, físicamente quizá ahora sí mientras estás leyendo, pero realmente, emocionalmente, no estás solo.

Cuando hablamos de relaciones lo primero en lo que pensamos es en la gente con la que convivimos o con la que interactuamos de manera frecuente. Pensamos en los hijos, los padres, los hermanos, los cuñados, sobrinos, algún tío o primo, los amigos… y poco más.

Pero en realidad vivimos rodeados de personas, seamos consciente de ello o no. Están tus vecinos, los cajeros del supermercado en el que compras, los conductores del autobús que te transporta, tus compañeros de trabajo, los padres de los compañeros de tus hijos…

Hay multitud de personas con las que nos relacionamos, a veces sin ser conscientes de ello, sin mirarlas a los ojos, sin detenernos a observar, a tomar conciencia de que están ahí, con sus propios desafíos, y que son tan importantes y valiosos como nosotros.

Vivimos en una sociedad individualizada, con frecuencia desconfiada, a veces egoísta, en la que se nos ha enseñado, en mayor o menor medida, que tú has de seguir tus sueños, y a por ello vas (en el mejor de los casos)… solo, porque en esa frase no se incluye a nadie más.

Y lo peor, es que nos hemos creído que solos podemos llegar a donde queramos, que solos podemos hacer cualquier cosa… ¡¡¡y no es cierto!!!, lamento decírtelo… (bueno, no lo lamento mucho; realmente, no estoy escribiendo esto para complacerte o para caerte bien).

Solo no vas a llegar ni lejos ni rápido. Es incluso absurdo pensar o sentir que estás realmente solo. Siempre vas a necesitar de alguien que te tienda una mano, directa o indirectamente: alguien que te atienda tras un mostrador, alguien que te señale el camino o una dirección concreta, alguien que se ocupe de tus hijos mientras tú no puedes hacerlo, alguien que vaya al campo a sembrar y cosechar la verdura o la fruta que comes y te mantiene activo para seguir adelante…

Sí, exacto hay gente que tú no ves y que está influyendo en tu vida.

La vida es un juego de relaciones. Todo lo que consigas en ella será fruto de tus relaciones. Seas consciente de ello o no.

Y de eso va a tratar este libro, de las relaciones, de tus Relaciones Personales. Me da igual que sean de pareja, que sean familiares, que sean laborales… son Relaciones.

Así que te invito a que empieces a tomar conciencia, por ejemplo, de cuántas personas han contribuido a que hoy estés ahí, leyendo este libro:

¿Te haces ahora una idea de cómo es absurdo pensar que solos podemos conseguir algo?

Y ahí vamos, creyendo que sin ayuda podemos lograr cualquier cosa que nos propongamos… sin intuir que esa idea cambiará a partir de hoy.

Porque este libro no es un libro cualquiera que se conforma con señalarte que debes sonreír a la gente o mostrarle tu cara amable para que te acepten y te quieran.

Este es un libro que pretende sacudirte, lo suficiente para que seas parte activa de las relaciones cercanas o estables que decidas llevar y lo bastante para que tomes conciencia de que hagas lo que hagas puede influir y mucho a nivel mundial.

Gracias por atreverte a Ser parte Responsable de tus relaciones, porque lo Eres.

Gracias por Ser una persona de Influencia, porque lo Eres.

Gracias por empezar a tomar conciencia de lo IMPORTANTE y VALIOSO que eres para el mundo, porque lo Eres.

Gracias por todo lo que has hecho hasta ahora en la Vida y por todo lo que vas a seguir haciendo a partir de ahora.

Gracias por comprar este libro y apostar por ti.

El batir de las alas de una mariposa puede provocar un huracán en otra parte del mundo.

PRIMER PASO:
UN NUEVO PARADIGMA

Dormí y soñé que la vida era alegría; desperté y vi que la vida era servicio.
Actué y contemplé, que el servicio es alegría.

Rabindranath Tagore

Las relaciones personales son la sal de la vida, es lo que la hace gratificante, divertida, amena, retadora… son las que nos ponen a prueba, las que nos muestran nuestras sombras, las que nos inspiran, influyen e incluso moldean.

Pero, ¿cómo las vemos realmente? ¿Cómo las sentimos? ¿Qué nos han enseñado sobre ellas?

Repasemos algunos dichos populares:

Y seguro que hay más. Podemos pensar que estos refranes no son ciertos, son exagerados o están obsoletos, pero la realidad es que esta sabiduría popular, se transmite de padres a hijos, y de escucharla queda grabada en nuestro subconsciente sin que tengamos que realizar para ello ningún esfuerzo.

Insisto, sé que si te pones a analizar la poca consistencia o la generalización de cada refrán, tu mente te dirá que no son ciertos, pero una cosa es tu mente y otra cosa es tu subconsciente, o las emociones que se generan cuando recuerdas alguno de estos dichos y en qué momento los escuchaste.

Por ejemplo, si en el colegio tus amigos criticaban por costumbre a compañeros que no estaban presentes, empezaste a generar desconfianza hacia los que te rodean.

O cuando tus padres justificaban con su amor el castigo o la bronca que te echaban por algo que no habías hecho como ellos querían o se esperaba de ti.

O cuando algún vecino, familiar o compañero de trabajo empieza a hacerte preguntas sobre algo y tú directamente lo atribuyes a su envidia, sus ganas de mofarse luego de ti o a su tediosa existencia.

Sin darnos cuenta, sin pretenderlo, desde pequeñitos se nos ha inculcado una idea preconcebida de lo que son las relaciones y las maneras en que debemos adaptarnos a ellas.

Si has visto que en casa que tus padres apenas se relacionan con los vecinos, que ves a tus abuelos una vez al mes, o que las reuniones familiares brillan por su ausencia… esto es lo que ves como normal. Y entre líneas, o en tu subconsciente queda grabado el concepto velado que tus padres tienen con respecto a los demás… inseguridad, miedo, desconfianza… y tus relaciones de cualquier tipo, sí o sí, se verán teñidas de esos sentimientos.

Si has visto en casa que tus padres se relacionan tranquilamente con los vecinos, ves a tus abuelos, tíos y primos con frecuencia y cualquier ocasión es buena para una reunión familiar… esto es lo que ves como normal. (Gracias, mamá).

Y hay veces que reaccionarás de forma contraria a lo que veas en casa, o te unirás a otra persona con un concepto diferente de lo que son las relaciones y, si te gusta, lo aceptarás como válido desterrando el que tú tenías… o no, y querrás imponer tu criterio…

Pero, afortunadamente, llega un momento en el que las viejas consignas no dan más de sí.

Llega un momento en el que tu Intuición y Sabiduría te invitan a volar y a explorar.

Llega un momento en el que la globalización te permite conectarte e incluso trabajar en cualquier parte del mundo… y en el mundo hay mucha gente.

Llega un momento en el que la evolución de la especie va más allá de la mera supervivencia.

Llega un momento en el que la transformación va de la mano de la responsabilidad personal y empezamos a sentirla.

Empezamos a entender que hay algo más que no nos han contado. Empezamos a entender que somos víctimas de víctimas.

Empezamos a entender la Grandeza y el Poder del ser Humano, del ser Persona.

Empezamos a entender que hay otra forma de vida, una VIDA en mayúsculas que implica a muchos protagonistas en el guión de tu existencia.

Empezamos a entender que los viejos paradigmas no cubren la necesidad real de unas relaciones personales sanas, auténticas, sin mentiras, sin dobleces.

Empezamos a descubrir una nueva manera de relacionarnos que va más allá de nosotros mismos pero que parte desde aquí, desde el momento exacto en el que estás ahora.

Prepárate para ser parte responsable, activa y consciente de tus relaciones personales, porque todas las relaciones que mantengas tienen algo en común: TÚ.

EMPIEZA POR TI

Si no eres bueno en amarte a ti mismo, se te hará difícil el amar a alguien, ya que te molestará el tiempo y la energía que le das a otra persona, que ni siquiera te has podido dar a ti.

Bárbara De Angelis

A estas alturas de la vida y en el momento de evolución personal en el que estás, supongo que no te sorprenderá que te diga que para mejorar tus Relaciones Personales has de empezar contigo.

Tienes todo un capítulo con más detalles sobre el tema y todo lo que podrías o deberías hacer desde tu posición para mejorarlas, que a fin de cuentas, es lo que vas a conseguir si aplicas lo que en este libro leas.

Pero este Empieza por ti es un poco más profundo. Forma parte de este nuevo paradigma al que deberíamos dirigirnos todos, o más bien hacia el que nos dirigimos como sociedad, queramos reconocerlo o no.

Ámate, antes que a nadie.

Piensa en ti, antes que en nadie.

Nos han enseñado que el egoísmo es pensar en uno mismo… pero el egoísmo, realmente, es pensar en los demás, hacer todo por los demás y esperar que ellos hagan lo mismo por nosotros, o se ocupen de nosotros porque nosotros bastante tenemos con pensar en ellos y preocuparnos por lo que han de hacer.

Cuando piensas en los demás antes que en ti, en su bienestar, en su comodidad, en solucionar sus problemas, en ayudarlos sin que te lo pidan, se generan a nivel subconsciente, varias situaciones que no te compensan ni benefician en absoluto:

1. Aunque digamos que ayudamos sin esperar nada a cambio, o que lo hacemos porque queremos, con mucha frecuencia sentimos lo contrario (una cosa es lo que dices, otra cosa es lo que sientes) y surgen frases que alguna vez habrás oído, similares a Con lo que yo he hecho por él y mira como me lo agradece, o Yo estoy siempre que me necesita y ahora que le pido un favor no tiene tiempo. Se genera un resentimiento y un rencor innecesario.

2. Cuando actuamos como salvadores obligamos, sin pretenderlo, a que alguien actúe como víctima y la protegemos y defendemos minimizando su poder personal, no respetamos sus opiniones, sus deseos, siempre con el escudo o la excusa de una buena intención. Esto te sitúa en una posición de superioridad frente a la persona afectada, siendo irreal e innecesaria esta percepción para ambas partes.

3. Cada persona ha de vivir su propia vida y cuando la ayudamos una y otra vez, estamos impidiendo que ella aprenda o evolucione, y siga anclada a ese problema que ha de superar mucho más tarde (debido a nuestra intervención) que temprano. Te hago saber, aunque prefiero no entrar en detalles, acerca del karma que asumes de esta persona, pues estás interfiriendo y retrasando su propio camino por alimentar tu ego.

Es por esto por lo que te digo que primero has de pensar en ti, y cuando tú estés bien, te sientas bien contigo mismo, y seas feliz, entonces podrás trasmitir y compartir eso mismo con los que te rodean.

Piensa que si no tienes fresas no puedes dar fresas. Si no tienes dinero no puedes dar dinero. Pues de la misma forma, si tú no tienes Amor no puedes dar Amor.

Te pongo un ejemplo muy habitual: un cumpleaños y te toca repartir la tarta.

¿Qué haces? Habrás oído eso de quien reparte se lleva la mejor parte